Nov. 12 2008
La diferencia de la cultura tecnológica entre Chile y el mundo.
Hace varios meses que me han comenzado a dar vueltas en la cabeza los grandes problemas que existen en Chile para desarrollar tecnologías nuevas y atractivas que solucionen directamente los problemas regionales. Desde el boom del desarrollo tecnológico en el siglo pasado, Chile y especialmente el gobierno se han jactado de estar a la vanguardia en lo que a uso de tecnologías de información se refiere. Pero algo sucede; algo que no permite que se desarrolle todo el potencial de las ideas que nacen aquí, en Chile. Algo que está haciendo que Chile pierda rápidamente los puestos en los rankings que había ganado hace poco por concepto de “desarrollo tecnológico”.
Para comenzar a entender el problema debemos mirar desde otro punto, y compararnos con los líderes. Ellos en su función de fabricantes de tecnología están al límite del conocimiento tecnológico, pero no son líderes sólo por eso, sino porque tienen la capacidad de innovar y tomar los caminos que ellos deseen, en definitiva ser libres. En definitiva poseen una cultura tecnológica ampliamente desarrollada por la que algunas empresas obtienen grandes utilidades al vender sus productos a países como el nuestro.
Los usuarios chilenos de esas tecnologías cerradas extranjeras, que requieren licencias para su uso, pierden absolutamente la capacidad de innovación sobre ese producto y sin duda pierden también su libertad, por que claramente al momento de comenzar a utilizar un software, el usuario quedará amarrado a la licencia y a la compra de futuras licencias para disfrutar de las mejoras. Es decir el software que está comprando, en realidad lo está arrendando, bajo las condiciones que la licencia le imponga.
En Chile estamos acostumbrados a la vida simple y sencilla, donde no se debe pensar mucho. Nos estamos quedando “dormidos en los laureles”.
A pesar de que el gobierno ha hecho grandes esfuerzos para ser un “Gobierno Digital”, hace falta impulsar algo mucho más importante, algo que le hace falta a todos los que no son profesionales de esta área, incluso a los líderes de este país: cultura tecnológica.
Una fuerte cultura tecnológica no apunta sólo hacia la teoría y práctica, sino que también requiere tener la capacidad de visualizar las potenciales cláusulas condenatorias que se imponen al momento de utilizar o contratar el desarrollo o uso de cierta tecnología, evitando de esta forma que los usuarios terminen con las manos amarradas frente a una cierta corporación.
Un ejemplo claro de falta de cultura tecnológica es el gobierno. En los últimos años ha avanzado muchísimo en cuanto a soluciones tecnológicas se refiere, pero no ha tomado las mejores decisiones. El servicio de impuestos internos (SII) dio un gran salto al permitir emitir boletas y facturas en forma electrónica, un ejemplo a nivel internacional; pero un simple detalle demuestra claramente la falta de cultura tecnológica de los líderes que desarrollaron esa solución. Me refiero específicamente al caso de las pymes que desean emitir boletas electrónicas directamente desde la página web del SII, donde ellas están obligadas, sin otra alternativa a utilizar “Internet Explorer” sobre el sistema operativo “Windows”, es decir, obliga a utilizar “MS Windows” y “MS Internet explorer”. De las cuales los dos requerimientos poseen un sólo proveedor.
En Moonix Ltda. siempre nos esforzamos por entregar soluciones tecnológicas de clase mundial, que permitan al usuario no sólo innovar sobre el producto que se le entrega, sino que también le permitan ser libre sobre la tecnología que utiliza. Estamos conscientes de que en Chile esta calidad de soluciones no es correctamente valorizada, pero sabemos a la vez que son las soluciones que el país necesita, son las soluciones que permitirán que Chile aumente el nivel de su pobre cultura tecnológica existente y que es la base para que las empresas chilenas sean innovadoras y libres; y también para el desarrollo de una economía escalable de libre mercado que incuba y sustenta a la industria del software y tecnologías de la información.